martes, 23 de noviembre de 2010

Virginidad en el callejón de Purkinje

Domingo 1ero de Septiembre de 1991:

He hecho algo terrible, algo monstruoso, algo que quizá me atormente por el resto de mis días, necesito sacarlo, debo desahogarme, tengo que intentar purgar mis pecados plasmando sobre estas hojas la atrocidad que he cometido, sé que no obtendré la absolución divina ni mucho menos el perdón de ella, pero espero que mediante éste proceso de redención, logre calmar   –aunque no sea de forma permanente- las voces que me han atormentado desde hace tres noches.

Desperté como cualquier día, me aseé, me vestí, desayuné y partí al trabajo, fuera de mi hogar, el ambiente era fresco y el rocío en las flores aún se podía apreciar. Mantuve mi rumbo fijo hasta que, una joven –cabe destacar que era bella sobremanera-, capturó mi atención en el cruce de Brodmann y Wernicke, justo antes de que diera vuelta a la izquierda y continuara rumbo a la empresa en la que trabajaba.

Considero que vale la pena mencionar el por qué acaparó mi atención y mi mirada, ella era un poco más alta que la mayoría de las mujeres de la época,  vestía un sencillo pero elegante vestido decorado con rosas y tulipanes, su cabello era oscuro, lacio y coordinaba perfectamente con los movimientos emitidos por el resto de su cuerpo, sus ojos eran color café claro y su mirada proyectaba inocencia, su falta de busto se veía compensada con unas definidas y bellas facciones, además de que emanaba un delicioso aroma.

Esa señorita, más allá de cautivarme por completo,  me dejó pensando mucho en la única hija a la que tuve, de nombre Lucía, su parecido con ella era sumamente notable, exceptuando por la diferencia de edades y la ligera discrepancia de estaturas, ambas jóvenes eran idénticas.

Lucía fue asesinada a la edad de 17 años, fue encontrada en medio de la calle semidesnuda, con rasgos de que había sido torturada y abusada sexualmente,  ella no volvió a casa al salir del colegio, pero como usualmente salía con sus amigas los viernes por la tarde, no me preocupé, hasta que iba a dar casi la media noche y no había ninguna señal de ella.

Han pasado más de dos años desde que la perdí, dos años en los que me he torturado a mi mismo pensando en la escoria de padre que fui al dejarla sola esa tarde, pero como todas las demás veces, terminé tumbado en el suelo lamentándome de cosas como esa que ya no tienen solución.

Continué con mi día en el trabajo, nada fuera de lo normal, nada que destacar en ese ámbito, todo fue como en los demás días, me la pasé sentado frente a una computadora redactando cartas que exigían el pago que debían otras compañías. Chequé mi salida a las 4:00pm en punto y así me dispuse ir hacia mi hogar, intentando recordar a aquella joven que me  robó el día con su simple presencia.

Y ahí estaba ella nuevamente, justo enfrente de mi, cruzando la calle, es como si el destino nos quisiese ver juntos por alguna u otra razón, sea lo que sea, no iba a desaprovechar la oportunidad de al menos preguntarle su nombre.
-    Hola jovencita – dije con una voz tímida y tambaleante
-    Hola – dijo con un tono de voz tan cortante que hasta me heló la sangre
-    Es la segunda vez que te veo en el día, ¿Puedo saber cómo te llamas?- le dije
-    ¿Acaso me estás siguiendo? Y no, no puedes saber mi nombre- dijo con un tono de voz aún más cortante
-    No, para nada que te esté siguiendo, ha sido pura coincidencia, lo juro – respondí un poco nervioso

Me percaté de que ella se asustó y de que poco a poco se comenzó a alejar de mí, primero eran unos centímetros que después se convirtieron en metros, ese espacio de distancia se me hizo abismal y en respuesta a eso la tomé del brazo jalándola hacia el callejón que estaba justo frente a nosotros.

Y ahí estaba yo, enfrente de ella, mirando como hacía un esfuerzo fútil por intentar librarse de mi, escuchando esos dulces insultos que saliendo de su boca no eran más que una dulce melodía que hacia el complemento perfecto para la ocasión, viendo como sus ojos le imploraban a mis manos que la dejaran de tocar, sintiendo su cálido aliento en mi rostro y enamorándome de la sensación de poder, de saber que sólo era cuestión de tiempo en lo que ella perdía su inocencia.

Y así sucedió lo que tenía que suceder, su cuerpo había sido profanado y manchado por la impureza de mí ser, ella quedó desplomada  en el frío pavimento debido a la asfixia que le provoqué, y yo quedé con las heridas emocionales que surgieron horas después de ese suceso.

Volví a mi casa, bañado en la sangre inexistente del remordimiento y reviviendo esa tierna mirada que se fue apagando poco a poco frente a mí, tomé una libreta y comencé a escribir el boceto de lo que sería la carta de despedida donde le explicaría a mi familia el por qué de lo que iba a suceder.

Salí de mi hogar y sentí en la cara la que sería la última brisa de aire fresco de mi existencia, disfruté  ver caer las hojas  opacas y calladas de los árboles y di gracias a la vida por darme la oportunidad de presenciar un último y hermoso atardecer.

Tomé una soga y me la coloqué en el cuello de manera titubeante, siempre supe que todo principio tiene un final y que yo no iba a ser la excepción, sólo que no esperaba que el mío fuese así.
Sé que no estoy libre de pecado y que pagaré mi condena en el infierno a un muy alto costo, pero no me importa, lo hecho, hecho está, y no hay nada que yo pueda hacer para cambiar esa situación.


Estas últimas palabras son un intento desesperado en la búsqueda  de la salvación de mi alma:

Requiescat In Pacem  Licona Edmundo.
In nominis Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amén

Momentos después se cuelga de un árbol, siente cómo su cuerpo se comienza a adormecer y nuevamente el dulce aroma de aquella chica que le produjo la muerte, vuelve a sus recuerdos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Feng Shui y Neocapitalismo occidental

No es que te extrañe a ti, es que extraño tu mirada, tu cuerpo y la delicadeza tan propia de ti al tocarme
No es que extrañe tus manos, es que extraño las caricias tan suaves que trazabas sobre mi rasposo ser

No se trata sobre recordar los momentos, es sobre lo que viví contigo
No es que nunca te haya querido, es que hoy quiero a alguien más...

martes, 2 de noviembre de 2010

Té de canela

Así fue como aprendí a idolatrarte sin tener que conocerte,  a respetarte sin tener que obedecerte y a amarte sin tener que quererte.

Jamás sabré quién eres realmente, pero sé que eres mi devoción.

¿Qué le pasó a los chicos lindos?

Muchas chicas me lo han preguntado, asi que voy a tomar un poco de mi tiempo para explicarles a las que todavía no entienden.

¿Que le paso a todos los chicos lindos? La respuesta es simple:

Si intentas recordar, tal vez recuerdes vagamente a este amigo platónico que parecía que siempre quería pasar tiempo contigo. Él estaría contigo y te acompañaría al ir de compras, se detendría en tu casa para ver una película cuando estuvieras sola, o simplemente se sentaba ahi y te abrazaba mientras tu llorabas y le decías lo horrible que el otro tipo te había tratado.

En ese tiempo, probablemente bromeaste con tus amigas que él era como una pequeña mascota, siempre siguiéndote, tratando de hacer cosas para que le prestaras un poco de atención. Ellas probablemente te molestaban por que pensaban que él estaba enamorado de ti. Viendo que su comportamiento era, de hecho, algo patético, tu siempre negabas tener algún tipo de sentimiento romántico hacia él, y defendías tu posición diciéndoles a ellas y a ti misma que eran "solo amigos". De hecho, si algún día este chico tenia el suficiente valor para declararse, le decías lo mismo... "es que somos mejores como amigos". Además, él no era para nada tu tipo. Era muy chaparro, demasiado alegre, muy tonto, muy gordo, se vestía raro, o simplemente no era o no hacia cualquier cosa que tu alto, bien parecido, rico novio (en aquel momento) demostraba tan fácilmente.

Eventualmente, tu amigo platónico se alejó, mientras tu relación con el novio se volvía mas seria y pues pasar tiempo con el otro tipo era, de hecho, un poco extraño, si no estabas saliendo con él.

El tiempo siguió pasando, y el "novio perfecto" eventualmente te engañó, se volvió aburrido, o descubriste que las cosas que te atraían de él no eran el tipo de cosas que hacen una buena relación a largo plazo.

Entonces, ahora, estas soltera otra vez, y después de haber probado suerte en muchas partes encontraste solo idiotas que jugaban contigo. Entonces es cuando te preguntaste "Que le paso a todos los chicos lindos?"
Bueno, otra vez, fuiste tú.

Tu ignoraste al chico lindo. Lo usaste para intimarte emocionalmente, sin pagarlo, en especie, con intimidad física. Te reíste de su consideración y devoción. Valoraste mas al lejano novio que al atento "solamente-amigo". Eventualmente, él se decepciono y siguió con su vida. Probablemente se llego a dar cuenta, un día, que las mujeres no se sienten atraídas realmente por los chicos que te abren la puerta; o que hacen la cena sin razón; o que te compran el regalo de navidad que mencionaste que querías mucho hace cinco meses; o que te escuchan horas por teléfono cuando estas enojada, o que te abrazan cuando lloras. Se llego a dar cuenta que, si él quiere a una mujer como tu, tiene que actuar mas como el novio que tenias. Probablemente se arregló mas, comenzó a hacer dinero, y generalmente comenzó a actuar como un idiota. Mas de lo que él quisiera haber sido.

El hecho es que ahora, probablemente se esta acostando con cualquier chica, y en cierta forma, tiene que agradecer a tu rechazo por eso. Y es triste que, solo hasta que ya no hubo mas "chicos lindos" en tu vida, te diste cuenta de que los extrañabas y los querías.

Entonces, si quieres ahora un chico lindo, esto es lo que tienes que hacer:

1)Consigue una maquina del tiempo.
2)Quítate la venda de los ojos.
3)Observa lo que tienes enfrente de ti, y toma un pedazo de eso.

Supongo que la otra posibilidad es que tu todavía no quieras a un chico lindo, pero estas sintiendo la presión social para que por lo menos finjas que tu gusto infantil por los hombres ha madurado. En tal caso, estas de suerte, por que el chico lindo que finges querer, ha destruido su caparazón de chico lindo, y esta allá afuera, esperando soltar todo su cinismo y resentimiento en alguien justo como tu.

Entonces, deja de mentir en lo que en realidad quieres. Acepta el hecho de que ya te jodiste. Estas envejeciendo. Acéptalo. No quisiste al chico entonces, y estoy seguro que el no te quiere para nada ahora.

ATENTAMENTE:
Un chico lindo en recuperación.