Lo que sea, eso es lo que eres para mi, una forma no definida de texturas y colores, de aromas y sabores.
De donde vengas no me importa, a donde me lleves me aterra.
De cualquier lugar, es de donde serás, porque no escogiste donde naces, ni mucho menos decidirás en dónde morirás.
Las mentiras crean un mundo de lo que tú consideras verdad, tu belleza y mi arbitrariedad encajan perfectamente en cada ínfimo espacio de lo que nuestras perversiones construyeron.
En cualquier momento, en cualquier lugar, se que debo estar atento, ya que buscas acabar conmigo como yo busco enamorarte de mi.
Una rosa marchita pero llena de vida, es el recuerdo de la última vez que te vi antes de acabar con tu libertad y que tú sentenciaras mi muerte con ese beso lleno de odio y amor.
He mirado tus ojos sin poder ver nada humano, he sentido tu aliento sin quedar maravillado, he sentido tu piel y he visto como te desgarro la carne sin quedar excitado.
He oído de lugares donde no has estado, y donde quizá jamás estés, mi mente será tu claustro, mi corazón será tu condena.
Me he horrorizado al ver lo que te he hecho, yo no quería que esto acabara así, pero tu resistencia y tu falta de aprecio hacia los múltiples esfuerzos que hice para conquistarte, produjeron en mi una ira que cegada por mi amor, me obligó a mutilarte.
Caigo de rodillas al saber que no podré hacer nada al respecto, al saber que tu amor jamás será mío y que lo único que me queda es matarme después de que acabe contigo.
Necesito un poco de tu ayuda, te necesito tanto ahora para poder superarte, creí que serías más fuerte y soportarías los castigos que te di muy merecidamente.
Lo que sea, es lo que fuiste y lo que siempre serás para mí, siempre y cuando mantengas un rumbo constante que espero vayas cambiando conforme tu camino al purgatorio.
Lo que sea… MIENTRAS SIGAS SIENDO MÍA